Años atrás, aprendí lo cruelmente sabia que mi madre podía llegar a ser. Fue una ocasión en la que llevé a mi novia para que la conozca. Y recuerdo que Dana fue gustosa, y recuerdo que tuvimos una linda cena familiar.
Horas después, llevé a Dana de regreso a casa y volví a la mía. Y, como imaginarás, estaba bastante curioso acerca de lo que mi madre tenía que comentar sobre ella. "Hijo, necesitas pensar en mejorar la especie", me dijo, así de corta y lapidaria. Yo no pude evitar echarme a reír. Mas ella me detuvo y me explicó algo importante:
"No hablo solamente de una chica más bonita, ves? Tú eres alto y delgado. Ella es baja y algo gorda... y es importante, pero no tanto. Tú ves las noticias a diario, hijo. El mundo no sólo necesita personas más bonitas: Necesita gente más noble, más corajuda, más inteligente también... y sobre todo. ¿Te daría Dana (su nombre era Dana, ¿verdad?) esa clase de hijos en el futuro? ¡Mírala! Yo realmente no lo creo."
Vaya perla de sabiduría, ¿no?
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