La globalización necesita nuevos ingredientes

La globalización es más que sólo la cultura occidental. Fotografía de 'futureatlas'

Si hay algo curioso acerca de las revoluciones es que, no importa que tan ansiosos estemos de alcanzarlas, nunca estamos tan listos para lidiar con sus consecuencias como imaginamos. La globalización puede ser otro ejemplo de esto, tal como lo fueron la invención de la pólvora, el papel o la imprenta en sus momentos.

Es más, hay gente que aun se pregunta si necesitamos lidiar con ella o no.

Así que comencemos con una revisión rápida de lo que es la globalización. La globalización es un fenómeno económico, político y social que comenzó a principios de los 1990s y que involucró a gente de todo el planeta. La globalización fue detonada por la caída del comunismo, los acelerados progresos tecnológicos de aquellos años y por la hegemonía que los países occidentales tenían sobre las decisiones económicas del mundo, basadas en su propio poder económico y científico.

La globalización fue impulsada por el renovado acceso a la información que la Internet dio, y términos como la 'aldea global' y 're-ingeniería' fueron acuñados para resumir los cientos de cambios que eran vistos y vividos durante aquellos años.

Como en toda revolución, sin embargo, la globalización vino con docenas de consecuencias sociales que no han sido completamente manejadas aún. Y no lidiar con ellas apropiadamente podrían ocasionar consecuencias en los próximos años, que es lo que este artículo intenta señalar. Entre ellas, por ejemplo:

+ Nuestra nueva 'universalidad' nos estresa. Los localizadores, años atrás, y los teléfonos celulares hoy nos han hecho absolutamente ubicables para todo el mundo, todo el tiempo. Esto es muy útil por un lado, pero, por el otro, evita que disfrutemos de los momentos de descanso que necesitamos para renovarnos. Como consecuencia, la tasa de estrés en el mundo se ha disparado en las últimas dos décadas, tanto para varones como para mujeres.

+ Un mundo globalizado amenaza nuestro trabajo. Hoy en día, empresas que empiezan pequeñas como Hotmail, Yahoo, YouTube o Google han demostrado que una buena idea puede convertirse en un monstruo y devorar al resto, incluyendo las cientos de horas de esfuerzo que otras tantas empresas grandes y pequeñas hayan realizado sin tener la suerte de sus predecesores, y miles de personas pueden perder sus empleos en cuestión de días o semanas. Esto está motivando temor, promoviendo la competencia encarnizada y profundizando la brecha entre ricos y pobres a nivel mundial.

+ Nuestra individualidad exagerada nos está trayendo incertidumbre y temor. El hecho de que la globalización haya abierto las fronteras, empequeñecido el mundo y proveído a cada individuo la posibilidad de hacer lo que desee ha potenciado la soledad y hacer que el hombre común se pregunte 'OK, su puedo hacer todo lo que quiera, ¿qué hago primero?'. En consecuencia, el individualismo exagerado de la globalización ha dañado el sentido tradicional de respeto a la ley y la autoridad, y ha dejado a las generaciones más jóvenes sin una guía apropiada de conductas correctas.

Estamos en tiempos en los que tienes derecho a hacer lo que quieras, en los que nuevos derechos se aprueban en corto tiempo en un congreso determinado y en los que los valores importantes están siendo anulados.

En consecuencia, la falta de valores tales como el respeto y la admiración han roto el rol que el liderazgo tenía, transformando a los nuevos líderes en marionetas a las que sólo se les pide liderar durante un corto tiempo. A decir verdad, el suicidio de Kurt Cobain o el fracaso de Ronaldo en la final del mundial de Francia en 1998 pueden ser entendidas como dos muestras de esta conducta: Ellos eran dos humanos geniales en una sola cosa que, al verse rodeados de millones de seguidores que querían ser como ellos, sucumbieron bajo la presión de saberse a sí mismos menos de lo que el resto del mundo esperaba de ellos.

Nuevos estándares

La nueva generación necesitaba un camino para la reacción y eligieron uno: Se adaptaron a la nueva realidad que tenían frente a los ojos, en lugar de crear algo nuevo. ¿Un gran error? Quizás:

+ Hoy es normal entender la popularidad como uno de los más grandes mecanismos para establecer superioridad y respeto (influencia directa de la corriente publicitaria de los 1990s)

+ Hoy es normal imponer tu posición aun en contra del deseo de otra persona (influencia directa del comportamiento corporativo habitual de la década de los 1990s)

+ Hoy es lícito confirmar una posición incluso con violencia, atropellar a otros si es conveniente para uno, o utilizar la violencia para protestar contra lo que te parece injusto (influencia directa de la guerra causada por la invasión iraquí de Kuwait en el principio de la década de los 1990s, la invasión de Iraq por parte de los Estados Unidos y sus aliados y el subsecuente asesinato de Saddam Hussein unos años atrás, y el ataque al World Trade Centre del 2001)

+ Hoy es normal que los jóvenes tengan actividad sexual irresponsablemente porque la sensualidad está en todas partes (influencia directa de la corriente publicitaria de los 1990s)

...entre otros.

Curiosamente, todas estas tendencias vienen de lo que la sociedad y cultural occidentales han involuntariamente impuesto al resto del mundo.

¿Han, estas influencias, acercado a la gente a la felicidad? No. La cultura occidental (por sí misma) ha fallado en traernos una vida mejor para todos, por lo que es tiempo de comenzar a buscar otras fuentes para suplementar sus muy útiles contribuciones.

¿Con cuáles? Me gustaría ver la influencia del tradicional respeto asiático por las tradiciones y la importancia que dan a la familia, el honor y el respeto. Me gustaría ver la elegancia, coraje, alta cultura y refinamiento que los países de Europa oriental han mostrado durante siglos. Me gustaría ver la ternura, piedad y solidaridad de la cultura latinoamericana, la misma que precede hasta a los mismos incas. Me gustaría ver la amabilidad y amor por la naturaleza que la cultura africana ha mostrado tradicionalmente también.

Ambos sabemos que son mucho más que simples estereotipos. En realidad, pueden hacer el mundo mucho más interesante.


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