Si alguna vez te has preguntado por qué no puedes (o no has podido) aprender un tema cualquiera sin dolor o sufrimientos, este artículo puede resultar muy interesante para ti. En él, estoy describiendo cuál es una de las ideas más comunes que puedes haber incrustado en tu cabeza para bloquear tu propia capacidad de continuar aprendiendo, y cómo puedes o bien vencerla o ayudar a tus alumnos a vencerla por ti... y para su propio bien.
La idea de este artículo vino después de conversar largo rato con varias personas qué podría hacerse para mejorar los niveles de educación de las siguientes generaciones. Comencé por indagar sobre este tema tras conversar con unos amigos míos, empresarios todos, y darme cuenta de que su principal preocupación para los próximos años en sus negocios y mercados era la creciente falta de profesionales capaces al momento de contratar personal. O bien no reunían los requerimientos académicos necesarios para el puesto al que postulaban, o no eran capaces de portarse de una manera profesional a la hora de ser contratados. No ha de sorprender por qué tantos jóvenes adultos en Europa pueden tener veintiocho años y aún trabajar en un supermercado.
Al hablar con los maestros, ellos usualmente culpan a los padres por la pobre educación (léase como hábitos y conductas) que sus pupilos recibían en casa. Al hablar con los padres, ellos usualmente culparon a los profesores por los pobres conocimientos que sus hijos recibían en las escuelas. Algunos padres incluso comentaron que sus hijos estaban estudiando en quinto lo que ellos fueron impartidos en tercero... y con pruebas. Al hablar con los empresarios, ellos mostraban temor de algo: Si esta situación no se ve revertida en los próximos años, el futuro de sus empresas estaría condenado, ya que ellos no serían capaces de encontrar a los profesionales capaces que necesitan para continuar con los esfuerzos que ellos han hecho durante años o décadas.
Uno de los problemas más comunes que tanto padres como maestros enfrentan, cuando hablan de la responsabilidad de proveer de buena educación a las siguientes generaciones es el hecho de que la mayoría de las veces a estos chicos y chicas (es decir, sus hijos) no les importa un... comino lo que se está tratando de hacer por ellos. Es más, parece que a mientras más se trata de motivar a los jóvenes, más se rebelan éstos a sus deseos y descuidan sus estudios. ¿Habrá alguna manera de luchar contra esto y hacer que sus chicos estén listos (y deseosos) de aprender en vez de vagar?
En esta misma línea, ¿habrá alguna manera de que tú, que eres (muy probablemente) todo un adulto puedas mejorar tu propia capacidad de aprender con el fin de convertirte en una mejor persona y profesional en el corto y largo plazo?
Al preguntar a los estudiantes qué pensaban acerca de este problema, encontré sus respuestas muy interesantes.
Los estudiantes me manifestaron que algunos de los cursos que ellos recibían eran o bien muy difíciles o muy aburridos. Cuando les pregunté por qué pensaban que esos cursos eran difíciles o aburridos, sin embargo, estos mismos estudiantes no fueron capaces de darme una respuesta personal y concreta. Se limitaron a decir "no lo sé, sólo es aburrido", "no me importa eso", "¿para qué debo aprender eso, de todos modos?" o ideas similares. Para mí, esto fue un signo de que las ideas que expresaban no eran verdaderamente suyas, y me motivó a decidir hacer un experimento al respecto.
Con todo lo anterior en mente, pregunté a una profesora amiga mía, quien, dicho sea de paso, estaba pasando por un problema similar con sus propios alumnos durante su curso de inglés, si podría ayudarme a llevar a cabo esta investigación con sus propios estudiantes. Ella pensó que no tenía nada que perder y aceptó el reto. Un mes después, nos volvimos a reunir para conversar sobre sus hallazgos. Lo primero que me dijo fue que el resultado del experimento había sido muy interesante.
Durante ese mes, sus alumnos mejoraron grandemente su desempeño en clase. Aun quienes estaban en riesgo de desaprobar el curso se recuperaron de sus malas notas. Además, me dijo que sus estudiantes ahora estaban atendiendo su clase de una manera más vivaz. Iban concentrados, deseosos de participar de los ejercicios, y entregaban sus tareas puntualmente y bien. Las ausencias bajaron, aunque no desaparecieron.
Cuando le pregunté si había notado algún cambio en su propia actitud hacia sus estudiantes y curso durante ese mismo mes, ella me dijo que ahora se sentía más motivada a preparar sus clases y que, debido a que sus estudiantes estaban aprendiendo bien, podía incluso hacer su educación un poco más exigente y aún obtener buenos resultados.
¿Qué le pedí hacer? Le pedí que comenzara a decir, antes de enseñar cualquier tema nuevo o importante, que lo que estaba por decir era muy interesante... punto.
Cuando mi amiga comenzó a utilizar esta frase en clase, notó que sus estudiantes de pronto detuvieron lo que estaba haciendo para levantar sus rostros y prestar atención a esta nueva y "muy interesante" información. Conforme a su experiencia, presentar a sus estudiantes esta nueva información con una presentación positiva hizo que sus estudiantes se sintieran curiosos y motivados a recibirla.
"Parece que a todos les gusta la idea de recibir cosas bonitas e interesantes", me dijo, y no podía estar más de acuerdo. Ella me agradeció mucho por esta gran idea y que la estaba planeando utilizar con otros estudiantes apenas regresaran de vacaciones.
Para terminar mi conversación con ella, le pregunté si encontró alguna reacción negativa a su preámbulo "esto es muy interesante" durante sus clases.
"Sólo una vez", me dijo. "Un día, después de dar la clase, ¡uno de mis alumnos comentó 'señorita, eso no es interesante' en frente de todos los demás! Pensé que eso iba a arruinar el experimento, ¿sabes?".
"¿Y qué pasó?", pregunté.
"¡El resto del salón le pidió que se callase porque sí era interesante para ellos!", me dijo. Eso salvó la estrategia.
Este experimento nos ayudó a llegar a dos conclusiones que hoy quiero compartir con ustedes:
Si estás liderando a un grupo de estudiantes, puedes lograr que ellos se vean más deseosos de aprender dándoles una línea positiva antes de presentarles la nueva información que les deseas dar. Si esto se hace constantemente, verás que tus estudiantes desarrollan una actitud positiva ante ti y tu curso, y eso te ayudará a ser mejor profesor para ellos también.
Si ya has crecido, aún puedes hacer esta idea positiva trabajar para ti. Durante tu vida, has recibido comentarios negativos acerca de aprender cosas nuevas; sin embargo, aún eres curioso si se trata de enterarte de los últimos chismes de las súper-estrellas. Si lo piensas bien, no eres incapaz de aprender. Sólo te has programado para no aprender más cosas útiles. Ahora que has aprendido el muy interesante efecto de ver las cosas desde un nuevo punto de vista positivo, si lo deseas, puedes redescubrir todas aquellas cosas que antes quisiste aprender pero no pudiste por encontrarlas "aburridas", "sosas", "difíciles" o "inútiles". ¡Aprender cosas nuevas es muy interesante y útil para ti! ¡Hazlo!
Advertencia: Esto no es una panacea. La profesora que mencioné en el artículo y yo simplemente llevamos a cabo un experimento exitoso que no puede ser tomado como una prueba determinante de que mi teoría es absolutamente correcta. Tómese como un primer resultado favorable solamente, y trate de completar experiencias similares en su área, si le es posible.
No hemos probado qué pasaría si más de un profesor usara la misma frase positiva en más de un curso, no hemos probado qué pasaría bajo ciertas condiciones especiales como por ejemplo utilizar este acercamiento con niños que provienen de situaciones difíciles tales como la violencia familiar, la extrema pobreza u otros. Es necesario llevar a cabo más investigaciones.
Por último, pero no por esto menos importante, necesitamos aceptar que, así como hay chicos que son más altos y más bajos, más gordos y más delgados, más activos y más introvertidos, no todo niño en el mundo responderá de la misma forma a esta especia de "terapia positiva". Los maestros todavía necesitan identificar cuál es el mejor enfoque educativo para cada uno de sus alumnos y preparar sus lecciones apropiadamente, de acuerdo a esto.
De todos modos, es un hallazgo muy interesante.
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