Esta ciudad en la que moro es tranquila.
Los cantos de ruiseñores solazados calman al escucharse.
Con esta paz mía pienso en esta ciudad
—Aquí la gloria de la paz no sería conocida en el foso.
De aquellos días de sentires descansados y sin aires enfermos,
en los que el alzado porche se abre a los edificios citadinos,
Desearía que ojalá que el viento soplase algunos problemas.
O debe allanarse a la naturaleza sencilla de esta urbe.
Por cuanto esta ciudad está a las afueras del mundo aquél
donde se juega a la guerra con la sofisticación y mentes enfermas.
Nunca, en ningún punto, inhalaré el polvo de líos y estornudar.
Porque esta paz viene con bien y todo—
Tan bien educados caballeros y damas moran.
En esta ciudad, compositores de paz sobreviven en sus entrañas.
© James Abraham — Inédito.
James Abraham nació en Uyo, Nigeria, en 1984.
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